lunes, 14 de noviembre de 2011

La crisis ambiental y sus relaciones con la crisis económica. El caso del Tacámbaro cooperativista como alternativa (TEXTO COMPLETO)


LA CRISIS AMBIENTAL Y SUS RELACIONES CON LA CRISIS ECONÓMICA.
EL CASO DEL TACÁMBARO COOPERATIVISTA COMO ALTERNATIVA


Introducción

El propósito del presente ensayo consiste en unir las propuestas de la economía solidaria y del desarrollo sustentable y plantearlas como alternativas para solucionar el problema económico-social de la pobreza en el campo y la crisis ambiental y después plantearlos como posibilidad en el espacio local del municipio de Tacámbaro, Michoacán.

            Se parte de analizar en términos generales las condiciones que guarda el campo mexicano, relacionadas con la pobreza, producida por entre tantas causas, un modelo económico hegemónico que ha alterado las fases de la producción de los recursos agrícolas y de las sociedades campesinas.

            Así también se retoma la crisis ambiental de manera general, sujeta a un proceso de producción que ve a la naturaleza como un universo inagotable de recursos a explotar con fines económicos sin considerar el deterioro, la necesidad de preservar las especies y la contaminación ecológica.

            Ambos fenómenos, el problema económico-social de la pobreza en México y la crisis ambiental, se consideran profundamente entrelazados y producidos por una incorrecta visión y ejercicio de las relaciones entre el hombre y la naturaleza, entre economía y explotación ecológica y entre política y desarrollo local.

            Ante este escenario, se plantea que las soluciones a ambos problemas, se encuentran en considerarlos como procesos complejos unificados, donde es necesario que la creación de estrategias para remediar el problema, parte desde trazar nuevos caminos situados desde el propio campo en el que se formulan las propias relaciones antes enunciadas, con una nueva forma de concebir y actuar desde la relación y visión que el hombre guarda con la naturaleza, donde es necesario que se considere integrado a ella, entre economía y explotación ecológica, buscando modelos que permitan la extracción de bienes de subsistencia, pero planteando la conservación ecológica y entre política y desarrollo local, reflexionando que el proceder político de los poderes de facto debe ser reorientado desde las sociedades buscando el desarrollo local por medio de la participación ciudadana.

            Para dar cabida a las soluciones propuestas a partir del cambio de relaciones, se considera a la economía solidaria y el desarrollo sustentable como los paradigmas creativos en los que se encuentran las respuestas para aliviar la pobreza y la crisis ambiental, anteponiendo el desarrollo del hombre y de la sociedad desde lo local, ante las estrategias de un poder centrado y hegemónico, basado en un modelo económico que ejerce la explotación sistemática del hombre y de la naturaleza y que racionaliza esta última como un elemento cuya única importancia reside en la multiplicación de la riqueza.

            Finalmente, se explica a modo aún utópico, pues no existen aún la cantidad de datos y de recursos, la factibilidad de aplicación de esta propuesta, en el municipio de Tacámbaro Michoacán, donde; por medios de las organizaciones de economía solidaria de tipo cooperativista que actualmente se desarrollan; trazar un camino que conlleve al desarrollo sustentable, basado en la explotación responsable de la naturaleza.

            Del municipio de Tacámbaro, se caracterizan algunas de las condiciones naturales que fueron expuestas por medio del modelo de Geosistema, Territorio y Paisaje, para la materia de Taller de Análisis del Paisaje, para que se considere la riqueza del ecológica que existe en el lugar mismo y que se plantea como punto para tratar de aplicar este modelo, como ya se dijo, aún utópico por la falta de información.


Realidad agrícola mexicana

La agricultura es una actividad que consiste en la generación de recursos necesarios para la subsistencia a través de la siembra. Consiste en los diferentes modos productivos, económicos y culturales con los cuales el hombre ha extraído alimentos y otros elementos útiles, mismos que han tenido diversos matices tanto en las formas técnicas y científicas instrumentadas para obtener los alimentos, así como de las distintas prácticas sociales para la producción distribución y consumo de los productos.

            Las formas de cultivo implican una relación del hombre con la naturaleza, en las que la visión que tienen las sociedades sobre los recursos ecológicos adquiere diversos matices y son producto de procesos más amplios, entre los cuales destacan los contextos históricos económicos sociales, que han devenido en un conjunto de transformaciones, así como el contexto actual caracterizado fuertemente por el modelo económico capitalista en su fase de neoliberalismo.

De estos procesos diacrónicos y sincrónicos que caracterizan la realidad agrícola mexicana, se mencionarán algunos de los procesos con el fin de tratar de dar un acercamiento explicativo.


Breve ejemplificación histórica

El desarrollo de las actividades agrícolas en lo que actualmente es el territorio mexicano, se pierde en un pasado muy remoto, que se produce desde antes de la formación de las sociedades llamadas mesoamericanas.

            De estas sociedades mesoamericanas, descritas como politeístas y de gobiernos teocráticos, mantenían su subsistencia a partir de modelos agrícolas caracterizados por el cultivo de maíz, como cereal básico para la subsistencia, fuente principal de alimento rico en proteínas, que junto con el frijol, la calabaza y el chile, como productos más característicos, sostenían la dieta de los pueblos. Los recursos agrícolas eran parte de los tributos que los Estados más grandes como el mexica, exigían de los territorios conquistados. Dando importancia al excedente agrícola y redistribuyendo el producto hacia los cotos de poder.

            Algunos de los recursos tecnológicos con los que contaban estas sociedades eran, el uso de herramientas como la coa, la ausencia de metales como herramientas para el arado de la tierra, la ausencia de animales de tiro y como elemento característico casi excepcional, está el uso de la chinampa, como asentamiento de tierra sobre el agua.

            Posterior a esto, después de la conquista y en la consolidación del régimen colonial, en los siglos XVIII y XIX, destaca la presencia de metrópolis, ciudades y flujos comerciales de productos como la plata y los cereales como recurso agrícola principal.

Este modelo económico se caracterizó por la consolidación de una metrópoli hegemónica externa a la Nueva España, situada en Europa, misma que fungía de rectora sobre las actividades productivas y la explotación de los recursos naturales de las colonias que tenía a su dominio.

El recurso natural por excelencia que se exigía y que regía la economía europea y americana era la plata, que junto con el oro como metal principal, fungían de motor económico. Mientras que los cereales cobraron especial importancia a nivel externo e interno en la Nueva España, siendo que por ejemplo, la zona del Bajío, para mediados del siglo XVIII, se convirtió en el granero más importante y comenzó a enviar sus granos hacia la ciudad de México, que se comportaba tanto como centro de consumo, como redistribuidor de mercancías. Siendo que el desarrollo de los recursos agrícolas ya se había especializado y los cereales se habían convertido en un elemento indispensable de la maquinaria social y económica.

Como resultado tenemos la incorporación de regiones cerealeras alejadas del centro de consumo estaría explicada por la misma política de abasto urbano –depósitos y alhóndigas- y control de precios realizada por la corona, para combinar las zonas abastecedoras de la capital a fin de impedir una subida generalizada en los precios de mercado de los granos como resultado de una mala cosecha en una zona específica (Pérez Herrero 1991, 218).

Este caso particular caracteriza la importancia de la explotación de los recursos naturales, como es el caso de los metales y los cereales, como productos básicos necesarios para el funcionamiento de un modelo económico y político más amplio, caracterizado por la conformación de regiones en la Nueva España, mismas que en el ámbito de la reproducción de los recursos naturales y agrícolas respondían a la presencia de un modelo hegemónico dominante. Donde la tierra, como uno de los valores importantes que tenía, más no el único; era el asignado precisamente por la producción agrícola.

Del virreinato, pasaremos a la Reforma Agraria, misma que fue producto de la Revolución Mexicana, tal como lo revela en hecho de haber sido promovida a rango constitucional en 1917 bajo el título de Ley de la Reforma Agraria; misma que se ejerció de manera notable en la presidencia del General Lázaro Cárdenas (1934-1945), de ésta, se desprende una forma particular de los campesinos por reencontrarse con la tierra, pero esta vez, como posesión propia.

De este evento se destaca que es parte de un contexto donde la relación del hombre con la tierra y la producción conforma nuevas dinámicas, la reforma agraria contribuyó a la búsqueda de caminos para resolver dos grandes problemas: equidad y producción bajo una nueva empresa redistributiva de las relaciones entre el campo y los campesinos, que cobraría impacto en la creación de un modelo económico político más general, el de la urbanización y la sustitución de importaciones.

Los campesinos eran considerados como productores agrícolas eficientes, con lo cual se favorecía el modelo de la sustitución de importaciones, pues desde los esfuerzos de su trabajo, se tenía la visión; que podían “alimentar” al país y no habría tanta necesidad de importar productos de consumo básico.

La tierra era también un recurso insustituible e indispensable de la producción agropecuaria y el abasto alimenticio de las familias campesinas que solían ser autosuficientes al respecto,… La producción campesina aportaba alimentos y productos fundamentales imprescindibles, y de bajo costo a la dieta de una creciente población urbana que se había separado de la producción de alimentos (Arias 2008, 363). Aunado a esto, los recursos naturales agrícolas generados por los campesinos eran útiles para la obtención de los insumos necesarios para el desarrollo de la industria.

De este periodo de Reforma Agraria, se destaca que la relación que tenían los campesinos con la naturaleza, al menos en el discurso, era de la fuente necesaria para obtener los alimentos de sus propias familias, teniendo cierta certidumbre de que el desempeño de su trabajo, rendiría frutos, pues estaba en tenor de lo dictado por el Estado, mismo que ejercía control sobre un modelo económico más amplio y con presencia a nivel nacional.

De los pocos recursos que tenemos para describir las relaciones del hombre con la naturaleza; en relación a su visión sobre ésta, se puede rastrear lo dictado por Emiliano Zapata de “la tierra es para el que la trabaja”, fortaleciendo también la relación hombre-hombre; al reforzar el ejido como modo productivo.

Por otro lado el reminiscente indígena que se presume, surge desde las sociedades mesoamericanas de que “la tierra es una madre” misma que integra al hombre con su entorno de una manera no solo productiva como la primera enunciación, sino como parte de una cosmovisión de un hombre integrado a su medio (más no implica que este principio rigiera el desarrollo de las actividades agrícolas).

            Al final del gobierno cardenista, se trazan nuevas relaciones económicas, ecológicas y políticas en escala mundial con la llamada Revolución Verde. Caracterizada como el proyecto económico y político propiciado desde los Estados Unidos de América después de la postguerra, que optó por el aumento en la producción agrícola debida a un desarrollo tecnificado más eficaz en la que se empleó la investigación científica para la mejora de especies agrícolas, inicialmente maíz y trigo (cereales que durante la última fase del periodo colonial habían sostenido la alimentación y la economía de varias regiones como el Bajío), empleando los progresos en injerto de especies y los desarrollos de ingeniaría genética, se aplicó el monocultivo y la aplicación de grandes cantidades de agua y sistemas de riego, así como de fertilizantes.

            Este hecho repercutió cada vez con más fuerza en las unidades agrícolas campesinas, al plantear procesos de producción económicamente más eficientes, obtención de productos a precios más bajos, confirmación del mercado internacional en materia de fijación de precios, especialización de la agricultura, etc.

Las menciones que se han hecho sobre la agricultura mesoamericana, el modelo económico colonial y la reforma agraria, han sido tomando a manera de ejemplo, para tratar de caracterizar y describir, parte del desarrollo de la agricultura en nuestro país, así como para tratar de ilustrar que los recursos naturales, en especial los recursos agrícolas destinados para la alimentación, son parte de los recursos que necesita el hombre para su subsistencia.

Han sido también descritos para tratar de dar la breve noción sobre las profundas relaciones que guarda la explotación de los recursos naturales con los contextos sociales, económicos y políticos que los caracterizan, más de la preservación de la naturaleza por medio de la sustentabilidad, no se puede concluir en afirmar si era sustentable o no, por falta de datos.

Al mismo tiempo se han descrito para tratar de dar un breve y discontinuo seguimiento hasta la cuestión actual de las realidades de la explotación de los recursos naturales, como ya se ha señalado, haciendo énfasis en la producción agrícola tomando como actores sociales a los campesinos, insertos en un complejo contexto social.


El advenimiento del neoliberalismo

El neoliberalismo, para este ensayo es considerado como una estrategia de reajuste económico político y social a escala internacional, en la cual los estados nacionales como el mexicano, a partir de las lógicas económicas externas que tienen por finalidad redefinir el modelo de explotación capitalista tanto de los recursos naturales como humanos, empleando un discurso basado en el control de las crisis y la oferta de desarrollo.

El estado en esta estrategia lleva a cabo la privatización de las empresas y bienes nacionales, bajo la premisa de hacerlos eficientes y evitar que sean una carga económica para los países, tal como ocurrió durante el periodo del presidente Miguel de la Madrid Hurtado en 1982 y prosiguió con Carlos Salinas de Gortari, quien abre el sector campesino y agrícola a la competencia exterior. Por lo tanto, tenía que atacar el poder del campesinado que durante largo tiempo había constituido uno de los pilares más importantes de los apoyos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) (Harvey, Breve historia del neoliberalismo 2007, 112).

Este modelo logra socavar la fortaleza que había mantenido el ejido, que junto con la caída del precio del maíz, debido a razones de mercado, produjo que muchos campesinos se vieran en la miseria y perdieran sus tierras. Mientras que para el resto de la población en general, el empleo y la calidad de vida cada vez se han hecho más deficientes y la polarización social ha aumentado ampliando la riqueza de una pequeña burguesía nacional e internacional que de manera oligárquica participa de los beneficios que le otorgan los gobiernos a nivel nacional y se hace del control financiero a nivel internacional.
           
            Estas son las disposiciones económicas y políticas que a nivel macro afectan el tejido económico y social de la nación mexicana, al alterar las redes productivas, han alterado el resto del tejido social, no solo el agrícola.

            Con este apartado, abordamos la situación social política y económica actual, para dar paso a la explicación de algunas cuestiones particulares de las actividades agrícolas.


Situación general del campo mexicano

En el momento actual, la economía agrícola nacional experimenta nuevas condiciones que requieren análisis específicos; por un lado se ha dado un “boom agrícola”, relacionado con la capacidad de producción de la industria agrícola a gran escala, basándose en el monocultivo, la especialización de algunas parcelas e incluso regiones más amplias, empleo de tecnologías y asesoría científica; esta es solo una parte de la realidad del campo mexicano, la de los grandes productores agrícolas capitalistas. Mientras que por el otro lado hay una agricultura marginal, en decadencia, la realizada desde los poseedores de porciones muy pequeñas de tierra y que carecen de tecnología agrícola, siendo que sus productos muchas veces, solo alcanzan para la subsistencia.

Hay estudios que manifiestan que la realidad agrícola mexicana, desde hace tiempo, ha sido muy polarizada, situación que se intensificó con la aplicación del neoliberalismo y del Tratado de Libre Comercio. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), informa que para el año 1970, 55% de las unidades de producción eran de infra subsistencia, es decir que no alcanzaban a producir para su sustento y debían complementar sus ingresos con actividades fuera del predio: eran campesinos pobres. Veintidós por ciento eran campesinos de subsistencia que podían vivir de su producción pero sin producir ningún excedente económico (De Grammont 2009, 238).

Algunas de las características sobre este fenómeno han sido consideradas por el panorama que nos presenta la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), nos da una visión general de los problemas económicos que enfrenta México, explicando que la población productora de recursos agrícolas y poseedora de ejidos y pequeña propiedad (en términos subjetivos: pobres), se ha ido reduciendo en términos proporcionales, debido a la falta de rentabilidad del campo, las poblaciones dedicadas a la agricultura han dejado de hacerlo.

Teniendo como efectos directos más hogares pobres ahora que al principio de los noventa por el impresionante crecimiento de los hogares no campesinos. En ambas fechas, la proporción de hogares campesinos pobres es mayor (70% y 66%) que la proporción de hogares pobres no campesinos (61% y 54%) (De Grammont 2009, 251-252).

Las condiciones económicas y políticas han hecho que los agricultores se encuentren dedicados a actividades variadas, dejando de ser solo productores agrícolas o agropecuarios, y se han vuelto migrantes o buscan el subempleo y otras actividades para tratar de cubrir el ingreso familiar.

De esta situación se puede concluir que la actividad agrícola basada en el modelo histórico tradicional donde la familia es la unidad productiva y consumidora, ha sobrevivido a múltiples crisis, y ahora se encuentra casi en decadencia y en condiciones de pobreza cada vez mayor.

Mientras que la industria agrícola, se ha ampliado, aumentando su superficie de cultivo, ejerciendo una explotación intensiva de los recursos naturales y emplean a muy bajo costo la fuerza de trabajo o las tierras de los campesinos, sumergiéndolos en círculos sistemáticos de pobreza. Desde la visón de estos grandes productores, el cuidado a los recursos naturales parece no existir en ninguna medida y ha sido una de las fuertes causas de la crisis ambiental.

Este es el planteamiento que ha sido esbozado sobre la realidad agrícola mexicana, de la que se puede concluir ha devenido en un largo proceso histórico que ha generado una situación múltiple, tanto para los sectores sociales de esta actividad primaria, dedicados a la producción agrícola, como de los recursos naturales.



Crisis ambiental

Por motivos prácticos y para dar seguimiento al presente ensayo, definiremos brevemente la crisis ambiental o crisis ecológica como la acumulación de cambios críticos que desestabilizan la continuidad de la vida de las especies o de las variedades de especies o poblaciones que se establecen en un territorio determinado.

            La acumulación de cambios críticos se da por la incidencia de elementos y factores entre los cuales participan fenómenos ligados a acciones humanas como la contaminación, el crecimiento poblacional, la sobreexplotación de un recurso. Produciendo cambios abióticos, como en el calentamiento global, impactos por el uso de suelo, contaminación del agua, contaminación del aire, extinción de la misma biodiversidad, sobrepoblación absoluta y relativa de una especie sobre otras, etc.

            Cabe señalar, que la propia naturaleza mantiene sus siglos de flujo de información, de materia y de energía, los cuales no son constantes, se encuentran en evolución, pero le permiten el mantenimiento de los biomas por largo tiempo. Aunado a lo anterior, tal como se ha señalado en clase, los problemas relacionados con la crisis ambiental no son problemas locales o nacionales, sino que traspasan las fronteras, presentan dinámicas y flujos diferentes, como en el caso del calentamiento global, por lo cual una delimitación espacial como la de este ensayo se realiza con funciones prácticas.

Las regiones biogeográficas de México constituyen un mosaico ambiental complejo de heterogeneidad topográfica, resultado de la ubicación geográfica e influencia de los vientos, que compone el estrato físico sobre el que se establecen la biodiversidad[1].


Algunos problemas particulares que constituyen la crisis ambiental en México

Contaminación de agua, aire y suelo

Es indispensable tratar la problemática de la contaminación ambiental de manera integrada, lo cual implica observar que la contaminación es un fenómeno que se presenta impactos en la naturaleza y también hace falta considerar los procesos a largo plazo, dentro de las actividades humanas que llevaron a producir el fenómeno. Esto es, incluir las alteraciones a la naturaleza en tanto la adición de agentes que le son ajenos en cada uno de sus biomas, o el desequilibro en los flujos de los elementos de materia, energía e información que contiene y que han sido producto de causas humanas.

Por ello es necesario que se consideren las actividades productivas en sus fases de producción, distribución y consumo de recursos y servicios; así como todo el conjunto de prácticas que se encuentran ligadas al fenómeno.

Esto es, considerar la parte humana social en su repercusión a la naturaleza por medio de la contaminación, así como la parte de los ciclos naturales, en la concepción de que debemos comprender que las actividades, económicas, políticas que realizan las sociedades, así como de las particularidades de sus asentamientos (la edificación de ciudades), que hemos construido, así como considerarnos como parte de los ciclos ecológicos de elementos como aire, agua y suelo, mismos que entre ellos se encuentran entretejidos unos con otros.

La problemática del agua para el caso de México, se refiere no solo a la introducción de substancias contaminantes, sino también a un cambio en los patrones del régimen hidrológico, esto es, que se ha alterado el ciclo del agua en sus fases de escurrimiento, infiltración y evaporación, fenómeno que se presenta en los espacios urbano y rural.

En el espacio urbano se altera el ciclo de escurrimiento en mayor medida, debido a la carpeta asfáltica y a las construcciones, que no permiten que el subsuelo realice la absorción del agua que proviene de la precipitación, siendo que la poca que es absorbida queda depositada en lugares diferentes a lo que era su ciclo normal. Aunado a lo anterior, las ciudades, aparte de no permitir el escurrimiento y la absorción; debido a razones demográficas, son los puntos sobre la tierra que más agua atraen para el uso de las actividades humanas, como es el caso de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, que absorbe agua desde el océano Pacífico hasta el Atlántico en el llamado sistema Lerma-Cutzamala (Perevochtchikova, 2010, pág. 77) para suministrar el 30% de agua que requiere la región, en la que se concentra más de la mitad de la población.

El problema demográfico se presenta por que la población de ambos espacios, el rural y el urbano consume la mayor parte del agua disponible, seguida de la industria.

La contaminación del agua es el otro gran problema con este recurso ambiental, que consiste en la corrupción de los mantos acuíferos y los ríos debido a actividades humanas y que no se ha podido solucionar debido a la ausencia de tecnología y planeación, así como de las debilidades de las normativas y demás situaciones que se presentan relacionadas con las estrategias de los diversos órdenes de gobierno para combatir este problema, en la que los consumidores tienen responsabilidad, igual que los grandes industriales contaminadores, así como la inadecuada planeación de los  asentamientos urbanos en razón de la sustentabilidad del ambiente.

Estas son algunas de las consideraciones sobre el tema del agua, del que se ha tomado el caso un poco más centrado a la zona metropolitana de la ciudad de México, debido a la información disponible, a que concentra una cantidad de población muy alta en nuestro país.

            Con respecto a la problemática del aire, no se refiere tanto a los ciclos de flujo convertidos en viento, sino al hecho particular de la contaminación en la cual las sustancias que afectan al ambiente presentan un alto grado de movilidad en tanto su capacidad de dispersión, por lo cual, junto con otras razones, se considera un problema relevante a nivel mundial, al mismo tiempo de que a nivel local se toman acciones para combatirla. Pues hay que considerar que la contaminación se genera en puntos específicos y como producto de acciones humanas.

            Como caso representativo particular retomaremos también en de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, dada la importancia de este espacio geográfico en nuestro país y porque nos presenta elementos descriptivos sobre el problema en general.

Los principales contaminantes en el aire son los contaminantes criterio que se definen como las partículas suspendidas, que se encuentran flotando en la atmósfera por una gran cantidad de tiempo produciendo nubes de polvo, hollín, neblinas.

Los contaminantes criterio pueden provenir de factores naturales o resultar tanto de procesos industriales como de los motores de combustión interna de los automóviles (Lezama, 2010, pág. 121). El ozono es un compuesto contaminante que resulta de las reacciones quimicas producidas por los compuestos orgánicos volátiles derivados del nitrógeno y la radiación solar, este compuesto es el principal elemento del smog y genera neblina. Los compuestos orgánicos volátiles (COV), están formados por compuestos de carbono que son reactivos en la atmósfera y en su mayoría son el resultado de procesos industriales (Lezama, 2010, pág. 124). Los óxidos de nitrógeno son producidos por la combustión de gas natural y combustibles fósiles, que debido a diversas reacciones químicas terminan convertidos en ozono. Mientras que el monóxido de carbono, es el contaminante más abundante en la atmósfera en la zona metropolitana de la Ciudad de México, y es producido por los automotores, que representan la fuente contaminante más alta. El bióxido se azufre también es producido por los motores de los vehículos y por las fábricas, se produce por el uso de los combustibles.

            Mientras que el problema global que enfrenta el mundo es el del calentamiento global, del que se ha suscitado un amplio debate internacional, en el que aunado al impacto que se ha dado sobre la naturaleza, le siguen el de las políticas y recomendaciones que se han dado, en las que se solicita a las naciones la reducción de las emisiones de dióxido de carbono de las industrias que se encuentran en sus territorios. Este tema a llegado a dimensiones políticas que exhiben a los Estados Unidos de Norteamérica como principal productor de este contaminante, al mismo tiempo que es el que menos coopera para la reducción de este tipo de contaminante.

            De la problemática del suelo, se resalta que ha sido a la que menor atención se le ha prestado debido a la falsa idea de es fácil su restauración. Las alteraciones que sufre el suelo se refieren a la degradación de sus componentes por razones físicas, químicas, hídricas y eólicas, también se presenta la alteración del ciclo hídrico y la contaminación de los mantos acuíferos.

            La importancia del suelo como elemento de la naturaleza radica en que es el soporte físico de los seres vivos, en tanto la vida se desarrolla sobre él y brinda nutrientes a las planta y a los seres que se encuentran en la corteza terrestre, con lo cual, sostiene el resto de las cadenas trópicas.

            Los estudios sobre el suelo parten de la importancia que este tiene para el desarrollo de la agricultura, la degradación de sus componentes constituye el principal problema.

El problema de la biodiversidad

En el problema de la biodiversidad, pareciera que se manifestara el nivel de los otros problemas, es como la repercusión final del cambio climático, del aumento de las poblaciones humanas que extienden sus espacios sobre los otros ecosistemas, de la explotación de los recursos naturales, de la contaminación del agua y del suelo, de la contaminación nuclear, del tráfico de especies y de otros problemas ligados con el desarrollo de las actividades del genero humano en su relación con la naturaleza.

            El problema de la diversidad se define como la pérdida de especies y de los ecosistemas o de las redes en asociaciones o comunidades que los unen a un estrato, así como el propio estrato y los procesos de flujos de materia, energía e información.

            Con respecto al daño a los ecosistemas, el informe de la SEMARNAT para el 2008 enuncia que en el periodo del año 1993 al 2002, los bosques templados y el mesófilo de montaña perdieron cerca de 2.6 millones de hectáreas de superficie a una tasa anual de 1.24%. Mientras que el matorral xerófilo en el mismo periodo perdió cerca de 837 mil hectáreas en una tasa de 0.8% (SEMARNAT 2008, 154).

            La pérdida de superficie en los ecosistemas encadena la pérdida de las especies que en ellos se encontraban establecidos, así como la cantidad de seres vivos.

Algunas notas del crecimiento poblacional

El crecimiento poblacional es otro de los fenómenos que tiene una importante incidencia en la crisis ambiental y en los problemas sociales que enfrentan las poblaciones, ya que en cuestión ecológica representan la parte final de las cadenas trópicas, así como una cada vez mayor cantidad de recursos naturales para su sostenimiento. En tanto problema social, también presenta graves complejidades, tomando ya por sentado la necesidad de recursos que pasan por dinámicas económicas de nuestra sociedad, se suman las problemáticas políticas, ideológicas, religiosas entre muchas tantas.

El crecimiento de la población en México, ha aumentado, de 12.841,148 habitantes que había en 1895, según el censo general de la República Mexicana, mientras que para el 2010 se había alcanzado la cifra de 112 336 538 habitantes , lo que implica un aumento de la población en casi diez veces en tan solo un siglo, hay que considerar que este siglo es el que más aumento de población a representado en términos generales relativos a nivel mundial.

            Como conclusión de este apartado de crisis ambiental, a nivel general podemos afirmar que es producto de diferentes tipos de alteraciones a los ciclos naturales de energía, substancias e información y que llega a nivel de crisis en tanto desestabilicen a un ecosistema. Un punto importante a destacar es que en este trabajo no se cuentan con los recursos suficientes para afirmar si en México existe una crisis ambiental como tal, y si es que esta se ha presentado, a que nivel.

            Con los ejemplos anteriores, lo que se ha buscado es tratar de referir algunos de los problemas ambientales y describir algunas de sus partes; esto con el fin de caracterizar el problema y se ha hecho en tenor de considerar que estos problemas se encuentran entrelazados también con el hombre en tanto es parte del mismo sistema ecológico, pues participa de los flujos y se ha vuelto el principal protagonista de sus transformaciones, debido a las actividades que realiza para sus sostenimiento.

            A manera de reflexiones sobre la realidad agrícola mexicana y la crisis ambiental, es posible afirmar que ambas problemáticas se encuentran profundamente enlazadas en el sentido de que la obtención de insumos agrícolas depende profundamente de los elementos que brinda la naturaleza, de sus servicios ambientales y al acelerarse la necesidad de explotación de los recursos naturales, o mediante los tipos particulares de prácticas relacionadas con la producción, se llega a afectar a la naturaleza, en el sentido de que se modifiquen sus propias dinámicas hasta llegar a alterarlas y romper sus equilibrios”.

            Todos estos procesos de producción, circulación, distribución y consumo de recursos que brinda la naturaleza y los cuales son desarrollados de manera directa y consiente, en el ejercicio de los modos de producción, que constantemente se están modificando, extendiendo, generalizando y particularizando en cada espacio y a niveles globales, cuentan al mismo tiempo con las relaciones de producción

            Acerca de los modos y las relaciones de producción, han sido caracterizados a manera de ejemplo en los apartados que remiten a la ejemplificación histórica, al advenimiento del neoliberalismo y a la situación general del campo mexicano.

            Es importante destacar que la crisis ambiental y la realidad agrícola mexicana, son precisamente producto de las afecciones de los modos de explotación de la naturaleza, es en este punto donde se da la relación del hombre con la naturaleza, misma que emana de un modo particular de concepción y de acción.

Esta relación entre el hombre y la naturaleza, definida por su modo particular de concepción y de acción, tiene como elementos básicos:

1.      Distinción del hombre de la naturaleza, criterio de diferenciación.
2.      Relación basada en el dominio: el hombre domina la naturaleza, ejerce poder sobre ella, la necesita modificar, transformar y conocer.
3.      Posesión de la naturaleza: el hombre debe convertir la naturaleza en una propiedad para asumirla como suya, poseer esta naturaleza.

Al ocurrir este paso se comienzan a entremezclar las interacciones de la relación del hombre con la naturaleza, que por razones explicativas se puede ejemplificar de manera inversa:

1.      La tierra ya es poseída, entonces se procede a:
2.      Una explotación cada vez más eficaz, donde el dominio ya está consolidado.
3.      La eficacia nunca es suficiente, por tanto se debe llevar al campo de conocimiento, esto es, redescubrir de la naturaleza, lo que ya está dominado, pero por medio de planteamientos basados en la instrumentación que mejore la explotación.
4.      Refuerzo de la diferenciación: los conocimientos generados, en sentido de continuar con la dinámica económica basados en el binomio costo beneficio, sirven para reforzar al hombre como ser distinto y superior al resto de las especies a las que está explotando, por tanto se potencializa el distanciamiento ideológico y se procede a continuar con las mismas dinámicas, pero potencializadas.

Con este proceso se ha tratado de explicar la relación del hombre con la naturaleza, mismo que esta íntimamente relacionado, pero bajo otras conexiones de la relación hombre-hombre.

Las relaciones hombre-hombre guardan otro tipo de sentido, en el tenor de que de ellas se construyen los principios relacionales para construir las relaciones sociales que hagan posible el funcionamiento de las cadenas de explotación de la naturaleza.

Estas relaciones de hombre con hombre se dan por medio de la división social del trabajo, en la cual uno de los elementos a rescatar es la relación patrón trabajador, o poseedores de los recursos productivos y agentes que solo poseen mano de obra. De esta relación lo que se destaca es el criterio basado en la diferenciación, en el cual un hombre está supeditado a la voluntad del otro, el cual se vuelve dueño de parte de su capacidad de acción y de su trabajo.

De las relaciones naturaleza-hombre y hombre-hombre, podemos subrayar que juntas forman parte de las relaciones economía explotación ecológica. De ésta última relación, como producto de las relaciones anteriormente plasmadas, surge parte de los problemas que forman parte de la crisis ambiental, pues la primera interacción que se potencializa es la de naturaleza como fuente de recursos para generar ganancia, considerando el conocimiento como instrumento para aumentar la ganancia, donde la preservación de los recursos solo se da en tenor de que sigan fungiendo como materiales, energías, informaciones y servicios para mantener los medios de producción en funcionamiento.

En este tipo de relaciones, el hombre no se concibe como parte de la naturaleza, al mismo tiempo de que no considera integrado y dependiente de los flujos que mantienen la funcionalidad del sistema y por tanto, no se responsabiliza por las repercusiones que en la naturaleza genera.

La economía y la política funcionan a través de este modelo, donde la riqueza, pobreza y crisis ambiental son producto de la verticalidad, en el sentido de que las decisiones en el ámbito de la producción a partir del aprovechamiento de los recursos naturales, así como del dominio de la voluntad de los hombres en cuanto al trabajo, parten de un poder concentrado que los concibe como medios y no como partes integradas a un sistema más amplio.



El paso al desarrollo sustentable por medio de la
Economía Solidaria y el desarrollo local

De acuerdo a lo anteriormente enunciado, cabe destacar que los problemas de la realidad agrícola mexicana y la crisis ambiental, parten de procesos históricos de larga duración, así como de modelos económicos y políticos entretejidos, entre los que destaca, el del modelo de producción capitalista.

Al mismo tiempo, estos problemas parten de maneras de concebir y de actuar sobre la naturaleza, de las relaciones hombre con hombre y de un modo equivocado de pensar.
De acuerdo a lo señalado por Edgar Morín; en la época actual se ha dado la falta del uso de razón para tratar de abordar la realidad, esta irracionalidad tiene por origen el uso de principios supralógicos caracterizados por la desarticulación, asociación, identificación y centralización de la información, así como de paradigmas inconscientes que rigen la forma en que organizamos nuestras ideas. Estas cuestiones del pensamiento se han traslapado al mundo de lo social y lo político, produciendo graves problemas (Morín 1997).

            Es por ello, que en el presente ensayo partimos de la propuesta de que para que se produzcan soluciones reales a los problemas de la agricultura en México y a la crisis ambiental, es necesario que se consideren ambos problemas y se les conciba como entrelazados y directamente relacionados con las causas y consecuencias de un conjunto de hechos particulares locales, así como mundiales.

            De estos problemas, es necesario considerar que las dimensiones económicas, socioculturales, políticas a nivel local y global, tienen que ser tratadas de manera conjunta, pues funcionan complementándose e introduciendo y extrayendo elementos entre las distintas escalas.

Así como es preciso que se de un cambio en las relaciones hombre-naturaleza, hombre-hombre. Pues es necesario considerar que la protección del medio ambiente debe ir en tenor del desarrollo social, porque en términos simples: sino que va a comer, en que va a trabajar y de que va a vivir la gente, pues los recursos necesarios para el sostenimiento humano finalmente se encuentran en la naturaleza, así como que cualquier afectación crítica que se de en ella, tiene repercusiones en otros niveles en el ecosistema, alterando sus ciclos o alterando algunos elementos de la parte biótica o abiótoca por las que está constituido, encadenando luego al hombre en un conjunto de repercusiones enlazadas.

Por ende, se parte de una propuesta de desarrollo sustentable que involucre el cambio en la visión de la relación de hombre-naturaleza, donde involucre al hombre con el entorno, lo considere unido al medio y borre la fuerte distancia entre la distinción de hombre poseedor y dominador, sobre naturaleza explotable e inagotable. Con esto se intenta también devolver al hombre su responsabilidad social con la naturaleza para trazar una nueva relación ecología-economía, que se refuerce puntualmente por medio de la práctica y la educación activa.

De la relación hombre-hombre, se toma que esta debe comportar el principio de igualdad, que solo puede ser ejercido por medio de la solidaridad.

            Estos puntos, a manera de propuesta, pues no contamos con los elementos para poder brindar una estrategia completa, que implique el proyecto y su la gestión. Esta propuesta parte de una teoría y una metodología que implica la teoría de la complejidad, por medio del modelo sistémico, debido a que este incluye el enfoque sistémico, debido a que nos brinda la opción de:

de involucrar factores de distinto carácter: ambiental, social, económico, político, cultural…como único camino para tomar acciones concretas y prácticas que sirvan para la administración eficiente, racional y que estén dentro de los intereses de preservación ambiental, además de cumplir con las necesidades de la seguridad y estabilidad social y desarrollo económico del país… Esto se basa en los principales conceptos ecológicos y de la teoría de sistemas complejos en la cual se considera a la sociedad como parte de los ecosistemas y a todos los ecosistemas como “sistemas complejos abiertos”… donde el funcionamiento progresivo de la totalidad depende de las interrelaciones del conjunto de elementos que lo constituyen y estos con el exterior (Perevochtchikova, 2010, págs. 63-64).


            Otro de los modelos teóricos a enunciar es el del particularismo militante, enunciado como teoría por David Harvey, del cual retomamos, que:

La teoría del particularismo militante, sostiene que todos los movimientos políticos de base amplia, tienen sus orígenes en luchas particulares, en lugares y tiempos determinados (Harvey, Espacios de esperanza 2007).

Esta teoría sostiene que algunas luchas (de la cual podemos tomar como lucha a las acciones de los productores agrícolas por conseguir sus sustento y preservar el ambiente al mismo tiempo) se dan de forma proactiva y en oposición o resistencia al capitalismo (que se basa en la ganancia sin considerar la ecología).

Esto es, que los sujetos, desde sus contextos particulares toman una conducta de modo activo, empleando su iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para buscar mejoras, o reivindicar sus derechos ante las circunstancias adversas de sus propias vidas. Como puede ser la construcción de sus propios modos de producir bienes a partir de la agricultura y forjar modos de vida ecológicos.

Este es en si el marco de la presente propuesta: una visión diferente del hombre con respecto a la naturaleza, del hombre con respecto al hombre, empleando el enfoque sistémico y la teoría del particularismo militante como modelos teórico metodológicos y propositivos para trazar nuevos modelos de producción, a partir de nuevas relaciones con la ecología.

Tomando estos modelos y regresando a la parte ecológica, de acuerdo al o planteado por Enrique Left, retomamos lo siguiente:

“Parte de la crisis ecológica se explica por el modelo económico que no toma en cuenta el deterioro ambiental, las estrategias de poder por la apropiación de la naturaleza que pone precio a los recursos y costos ambientales.

La economía no puede evaluar las condiciones de sustentabilidad de la producción. Las condiciones ecológicas y comunales de la producción aparecen como el soporte de una nueva racionalidad productiva donde se entretejen de manera sinérgica procesos de orden natural tecnológico y social, para generar un potencial ecotecnológico que ha quedado oculto por el orden económico dominante[2]

Es desde aquí donde se parte para definir el desarrollo sustentable.


Desarrollo sustentable

De acuerdo a la propuesta anterior, es necesario crear un nuevo modelo de desarrollo que involucre las actividades humanas y la ecología, un modelo de desarrollo definido como un modelo de producción de bienes, servicios y de reproducción social; basado en una cultura ecológica que considere al hombre parte del sistema ecológico, donde se actúe en tenor de valores como la preservación de la diversidad cultural y ecológica, considerando la necesidades de las poblaciones, fomentando la capacidad de sus miembros para decidir democráticamente sobre sus recursos y las acciones a emprender. Un modelo que considere la descentralización económica y tome como base del poder, a las personas de manera horizontal e igualitaria buscando siempre la integración de las poblaciones marginadas en proyectos de producción.

Este modelo, solo puede encontrar lugar de acción desde lo local y por medio del desarrollo de la economía solidaria, entendida como

“modelo de producción que constan de prácticas de trabajo mercantil y autogestionado y del trabajo de reproducción de las unidades domésticas y comunidades mediante la producción del valores de uso (J. L. Coraggio 2009, 79).

La economía social, que puede convertirse en economía solidaria, se confronta con el modelo económico capitalista, en la medida en que éste ha dejado de ser viable para buscar el bienestar de las mayorías, proporcionarles empleo y opciones de vida. Debido a que busca la ganancia por medio de la pobreza, ha generado polarización y asimetrías sociales a nivel mundial, afectando los desarrollos locales.

Desde los planteamientos de diversos actores sobre la economía social y solidaria, se maneja que la economía es una construcción no solo económica, sino también política y sus repercusiones no son solo del ámbito económico, sino que afectan todas las formas de reproducción social.

El paso a la economía solidaria, se da al concebir que las prácticas económicas tienen como causales, matices y circunstancias que están permeadas por aspectos políticos, sociales, ideológicos que las preceden y las continúan, como es el caso del capitalismo y el neoliberalismo. Ante esto, la economía solidaria, no es solo un modelo que plantea la reproducción económica, sino el resto de las esferas que están ligadas a ella.

Para autores como Galaz y Prieto, la economía solidaria remite a un cambio de valores desde la complejidad[3] misma, tales valores son: que el capital deje de ser el centro de las relaciones de intercambio,…revalorizando los otros valores económicos, como el trabajo, la tecnología, la gestión, el ahorro, el consumo, etc. (Galaz y Prieto 2006, 67).

La participación de los sectores sociales de la manera más amplia en los espacios de toma de decisiones, para conseguir que sus propios espacios y territorios sean autogestionados que no estén concentrados en un macropoder concentrado y burocratizado, que les es ajeno a sus intereses y dinámicas encaminadas a promover el desarrollo de las mayorías.

La solidaridad de las organizaciones entre sí y entre sus actores, que busque la redistribución en la comunidad de todos los recursos, así como el apoyo de los sectores más pobres y marginados para incluirlos en las dinámicas productivas.

            Este modelo económico y el del desarrollo sustentable que se ha propuesto anteriormente, son funcionales si se llevan a cabo de manera conjunta.


Bibliografía:



Arias, Patricia. De la redistribución a la titulación: Los campesinos en dos modelos de reforma agraria. Vol. I, cap. 12 de Desde los colores del maíz: Una agenda para el campo Mexicano, de J. Luis Seefoó Luján, 361-380. Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán, A.C., 2008.
Bertrand, Claude & Georges Bertrand. Geografía del medio ambiente, el sistema GTP: Geosistema, territorio y paisaje. Granada, España.: Editorial Universidad de Granada, 2006.
Coraggio, José Luis. «Territorio y economías alternativas.» Cap. 3 de Economía social y desarrollo local, de María Arcelia Gonzáles Buitrón, Rosalía López Paniagua y Hilda Rosalva Guerrero García Rojas, 75-106. Morelia, Michoacán: Facultad de Economía "Vasco de Quiroga" de la Universidad Michoacana de san Nicolás de Hidalgo, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humaniades de la UNAM, Universidad Nacional de General Sarmiento (MAES), 2009.
De Grammont, Hubert C. «Boom agrícola y persistencia de la pobreza rural en México.» En Boom Agícola y Persistencia de la Pobreza Rural, de José Graziano da Silva, Sergio Gómez E. y Rodrigo Castañeda S., 226-261. Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 2009.
Galaz, Caterine, y Rodrigo Prieto. Economía solidaria: De la obsesión por el lucro a la redistribución con equidad. Barcelona: Icaria Editorial S.A., 2006.
Harvey, David. Breve historia del neoliberalismo. Traducido por Ana Varela Mateos. Madrid: Ediciones Akal S.A., 2007.
—. Espacios de esperanza. Traducido por Cristina Piña Aldao. Madrid: Ediciones Akal, S.A., 2007.
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Left, Enrique. Ecología y capital: Racionalidad ambiental, democracia participativa y desarrollo sustentable. Séptima edición. Distrito Federal: Siglo XXI editores, s.a. de c.v., 2007.
Lezama, José Luis. La contaminación del aire. Vol. IV, cap. 3 de Los grandes problemas de México: Medio ambiente, de José Luis Lezama y Boris Graizbord, 105-135. D.F.: El Colegio de México, 2010.
Morín, Edgar. Introducción al Pensamiento Complejo. Traducido por Marcelo Pakman. Barcelona: Editorial Gedisa, 1997.
Perevochtchikova, María. La problemática del agua: Revisión de la situación actual desde una perspectiva ambiental. Vol. IV, cap. 2 de Los grandes problemas de México: Medio Ambiente, de José Luis Lezama y Boris Graizbord, 61-104. D.F.: El Colegio de México, 2010.
Pérez Herrero, Pedro. «"Los factortes de la conformación regional en México (1700-1850): Modelos existentes e hipótesis de investigación".» En Región e Historia en México ((1700-1850), de Pedro Pérez Herrero, 207-236. Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, Universidad Autónoma Metropolitana, 1991.
SEMARNAT. Informe 2008. 2008. http://app1.semarnat.gob.mx/dgeia/informe_2008/pdf/capítulo_4_biodiversidad.pdf (último acceso: 25 de Enero de 2011).





[1] Paráfrasis de la exposición de la Dra. Sara Barrasa García para el curso de Geografía Ambiental de fecha 12 de enero de 2011.
[2] Enrique Left, retomado por la doctora Sara Barrasa García en el curso de Geografía Ambiental de fecha 19 de enero de 2011.
[3] Señalando que la complejidad considera la confluencia de un conjunto de elementos y factores que se encuentran interconectados y que actúan dialécticamente, como es la incidencia de lo moral en lo ideológico y lo político, o la reproducción de las prácticas de manera recursiva (Morín 1997).

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